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No te fíes sin preguntar bien

Los indios de una remota reserva preguntaron a su joven y nuevo Jefe:
– ¿El próximo invierno será frío o apacible?.
Dado que el jefe había sido educado en una sociedad moderna, no conocía los viejos trucos indios. Así que, cuando miró el cielo, se vio incapaz de adivinar qué invierno iba a hacer. De cualquier manera, para no parecer dubitativo, respondió:
– El invierno será verdaderamente frío, y los miembros de la tribu deben recoger leña para estar preparados.
No obstante, como también era un dirigente práctico, a los pocos días tuvo la idea de telefonear al Servicio Nacional de Meteorología.
-¿El próximo invierno será muy frío? – preguntó.
-Sí, parece que el próximo invierno será bastante frío, respondió el meteorólogo de guardia.
De modo que el jefe volvió con su gente y les dijo:
-Deberéis juntar todavía más leña, para estar aún más preparados.
Una semana después…, el jefe llamó otra vez al Servicio de meteorología y preguntó:
-¿Será un invierno muy frío?
-Sí – respondió el meteorólogo- va a ser un invierno muy frío.
Sinceramente preocupado por su gente, el jefe volvió al campamento, ordenó a sus hermanos que recogiesen toda la leña posible, ya que el invierno iba a ser verdaderamente crudo.
Dos semanas más tarde…, el jefe llamó nuevamente al Servicio Nacional de Meteorología:-¿Están ustedes absolutamente seguros de que el próximo invierno será muy frío.
-Absolutamente, sin duda alguna – respondió el meteorólogo – va a ser uno de los inviernos más fríos que se hayan conocido.
-¿Y cómo pueden estar ustedes tan seguros?
– Caray…., porque los indios están recogiendo leña como locos.

Y esto pasa en la vida, también. Vigila la realimentación no controlada.

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>Diálogos que deberían haber ocurrido

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Abre Francisco Cambó: “Hay dos maneras seguras de llegar al desastre: una, pedir lo imposible; otra, retrasar lo inevitable”
Julio Esteban dice: “Yo añado otra: decir que sí a todo el mundo”
apostilla Bill Cosby: “No sé cual es la clave del éxito, pero la clave del fracaso es intentar agradar a todo el mundo”.
Y dice Peter Drucker: “La mejor estructura no garantizará los resultados ni el rendimiento. Pero la estructura equivocada es una garantía de fracaso”.
Así que ya lo sabes:
1) no pidas lo imposible
2) afronta lo inevitable tan pronto como puedas, pero en el momento conveniente
2.a) si un momento es conveniente, no esperes otro mejor para la confrontación
3) haz lo que debas, y sabe bien a quién debes agradar
4) ten una estructura adecuada
Y a trabajar, al final sólo te salva el trabajo duro, cuando no tienes suerte.

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>El caminante y el lago

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Un caminante humilde, sea el Todopoderoso siempre alabado, se perdió en la niebla. Al caer la noche, nada podía distinguir, y decidió detenerse y dormir. Su noche fue larga, porque estaba cansado, y no se despertó más que cuando el sol ya estaba alto. Oyó un ruido, en el cielo, y, al mirar, vio un gran pájaro blanco resplandeciente.

Su graznido era suave, pero penetrante. Se alejó volando hacia el sur, y, al seguirlo con la mirada, el caminante vio una ciudad maravillosa y un lago perfecto. No había una brizna de viento, el aire estaba tan quieto que el silencio sólo estaba roto por el pájaro. La ciudad tenía minaretes, torres, palacios y jardines colgantes. Al reflejarse en el agua, se veía todo duplicado, con claridad y perfección. No se distinguía ninguna diferencia entre la ciudad y su reflejo

En ese momento, al caminante se le ocurrió que él no podía llegar a la verdadera ciudad, sino sólo a su reflejo. Estaba tan al revés que la realidad maravillosa se le escapaba. Por eso, en lugar de tomar el camino, se adentró en el lago.

Cuando, finalmente, se iba a ahogar antes de llegar a la ciudad, otro pajarillo se le posó en la cabeza. Su canto agudo y alegre le distrajo de su vana ilusión. Miró hacia abajo, viendo su reflejo y el del pajarillo. Metió la cabeza en el agua, y dejó de oír el canto.

Sacó de nuevo la cabeza, suspiró y dijo: gracias, pequeño, porque me había engañado a mí mismo, y tu voz me ha rescatado. Salió del agua, y, aunque le seguía pareciendo la ciudad reflejada de mayor calidad, se encaminó a la real, cantando, y con el pajarillo revoloteando a su alrededor, porque le iba dando migas de pan.

Y Aquél que a todos ama iba con él, delante y detrás, y, sobre todo, al lado.

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